«Imagen omitida» en la exportación de WhatsApp: qué significa esa línea
Cuando en el documento o en el archivo de texto aparecen líneas del tipo «imagen omitida», están diciendo una cosa y solo una, con toda precisión: el chat se exportó sin los archivos. Las fotos no están dañadas, ni mal convertidas, ni perdidas. Nunca estuvieron dentro del archivo.
Primero la consecuencia, porque es la que te ahorra seguir buscando: ningún programa las recupera. Lo que no está en el archivo de exportación no puede inventárselo ningún conversor, y la herramienta que te promete lo contrario justo aquí te está prometiendo un imposible. Esto se arregla con una exportación nueva, no con un software mejor.
Por qué está esa línea
Al exportar, WhatsApp hace una sola pregunta, y es la que decide todo: adjuntar los archivos o no.
La versión sin ellos es un simple .txt, aunque cubra años de conversación, porque cada foto, cada vídeo y cada nota de voz quedan sustituidos por una línea que
avisa de lo que había ahí. La versión con archivos es un .zip donde las fotos viajan al lado del
texto.
En el primer caso no se ha roto nada. Es un formato, no una avería, y WhatsApp lo ofrece porque mandar tres años de fotos por correo no llega a ninguna parte. El recorrido completo, del teléfono al documento, está en Cómo exportar un chat de WhatsApp a PDF; esta página es para cuando ese recorrido ya se hizo una vez, sin adjuntar nada.
La corrección, en tres pasos
1. Vuelve a exportar adjuntando los archivos
En el iPhone, abre la conversación, toca su nombre y baja hasta Exportar chat. En Android la
misma orden está en el menú de tres puntos, dentro de Más. Cuando WhatsApp pregunte por los
archivos, esta vez di que sí. Recibirás un .zip en lugar de un .txt, y esa es la única
diferencia que importa. Si la conversación vive entera en un Android, el recorrido completo, desde
esa exportación hasta el papel, está en imprimir un chat de WhatsApp desde un
Android.

No lo descomprimas ni le cambies el nombre. Ese archivo es tu pieza original: su nombre y su huella SHA256 van impresos en la cabecera del documento, y un archivo renombrado ya no coincide con el nombre que el documento declara.
2. Lee los contadores de la pantalla de importación
Antes de exportar nada, la pantalla de importación cuenta por ti, y dos números contestan solos a la pregunta que te ha traído hasta aquí: cuántos archivos han llegado dentro del zip y cuántos se mencionan en la conversación sin estar. Las fotos y los documentos se cuentan juntos.
El control cabe en una frase. Cero archivos llegados significa que la exportación se volvió a hacer sin adjuntos, y entonces toca repetirla en lugar de seguir. Lo que falte en esa pantalla faltará en el documento, y lo sabes antes de entregárselo a nadie, no después.
3. Elige el tamaño de las fotos y exporta
Hay tres tamaños y fijan el lado mayor de cada imagen dentro del PDF: 240, 480 o 900 píxeles. El grande da fotos que se pueden mirar en papel y un archivo más pesado; el pequeño sirve cuando la imagen solo tiene que demostrar que allí había una imagen. Nada de esto es irreversible: el archivo de origen no se toca, y volver a exportar con otro tamaño cuesta lo que tarde el render.
El caso en que una exportación nueva no basta
Cuando los archivos ya no están en el teléfono. WhatsApp exporta lo que el aparato tiene, no lo que tuvo. Una foto borrada, una foto que se llevó una limpieza de almacenamiento, una foto que nunca se descargó automáticamente: faltará también en la segunda exportación, y la línea seguirá ahí.
Hay un segundo caso, más discreto, y golpea justo a las conversaciones largas, que son las que acaban en un juzgado. WhatsApp limita cuánto adjunta, y el corte se hace por el extremo más antiguo. En un chat de varios años el texto puede estar entero mientras faltan los archivos más viejos.
No es motivo para tirar la exportación. El mensaje en sí, con su autor y su hora, está completo, y la línea dice la verdad: aquí hubo un archivo. Un documento que declara ese hueco vale más que uno que lo tapa, y en España esto no es una cuestión de estilo: si la otra parte impugna la autenticidad, el juzgado puede acordar una pericial informática, y lo que se perita no es tu PDF, es el origen. Un documento que coincide con el archivo original hasta en lo que le falta es exactamente lo que esa comprobación puede cotejar.
Qué cambia si el teléfono está en español
Un límite que conviene conocer antes de fiarte de los contadores. El programa conoce estas fórmulas de sustitución en su versión inglesa y en la polaca. Un teléfono configurado en español las escribe en español, y entonces el programa no las reconoce como fórmulas.
Dos consecuencias, y la primera es la menos grave:
- El documento no cambia. La línea se imprime tal como está escrita en el archivo. El programa no sustituye nunca esos textos, solo los lee, y lo que no reconoce pasa palabra por palabra. Ni inventa ni quita.
- El recuento de archivos citados pero ausentes se apoya en las fórmulas reconocidas. En una exportación en español ese número puede salir más bajo de lo que la conversación contiene de verdad.
El control, en cambio, no depende de ese número: cero archivos llegados significa exportación sin adjuntos, esté escrita la línea en el idioma que sea.
Por qué el programa prefiere no reconocer nada antes que adivinar tiene un motivo que va más allá de este caso. Una fórmula solo cuenta como tal si el mensaje entero coincide con ella. Si no, un mensaje en el que alguien escriba de verdad «imagen omitida» desaparecería del documento detrás de una etiqueta, y un documento que sustituye mensajes reales es mucho peor que uno que se deja una línea sin contar.
Preguntas frecuentes
¿No hay otro programa que sí saque las fotos de esa exportación?
No, y desconfía del que lo asegure. Una exportación sin adjuntos es un archivo de texto: las imágenes no están ocultas, ni comprimidas, ni bloqueadas dentro, sencillamente no están. No es una cuestión de potencia del conversor, es una cuestión de qué contiene el archivo.
¿Salen las imágenes en la exportación HTML y en la TXT?
La exportación HTML es autónoma: las imágenes se copian a una carpeta que queda junto a la página y se enlazan en relativo, así que el archivo sigue funcionando aunque borres el original. Las notas de voz no van ahí. La exportación TXT es texto, con una línea en el sitio de cada archivo. Si los audios importan, conserva el archivo de exportación original, que además es lo que toca hacer siempre.
¿Por qué me faltan fotos antiguas si esta vez sí adjunté los archivos?
Porque el corte de WhatsApp va por el extremo más antiguo de la conversación, y porque un archivo que nunca llegó a descargarse en ese teléfono nunca existió allí. Los contadores de la pantalla de importación te dicen cuáles han llegado antes de que entregues nada.
¿Vale una captura de pantalla de la foto que falta?
Vale más que nada y menos que el archivo. Una captura es una imagen de una pantalla, sin hora comprobable, hecha por la misma persona que la presenta. El resto del documento viene de un archivo que escribió WhatsApp y lleva impresa la huella de ese archivo. Mezclar las dos cosas en la misma pieza debilita la parte sólida, así que si añades una captura, añádela aparte y di qué es.
¿Mi conversación sube a algún sitio mientras hago todo esto?
No. La conversión ocurre en tu ordenador, con Windows 10 u 11 de 64 bits, y no se sube nada. Es el mismo compromiso que rige el resto del programa, explicado en la página de inicio en español, y aquí pesa más que en otros sitios, porque el archivo que acabas de pasar al ordenador contiene una correspondencia privada entera.