Cómo exportar un chat de WhatsApp a PDF
Para pasar un chat de WhatsApp a PDF no hace falta trastear con el teléfono: WhatsApp trae de serie la función Exportar chat, que escribe la conversación en un archivo, y ese archivo se convierte después en el ordenador con una herramienta que sepa leerlo, como ChatExport. Vale igual un Android que un iPhone, porque el archivo lo escribe WhatsApp y no el teléfono, y todo el proceso cabe en unos cinco minutos.
Qué obtienes al final
Un documento, no un montón de pantallazos: el hilo completo del periodo que elijas, con fecha y
hora en cada mensaje, con las fotos en su sitio, con búsqueda de texto si eliges PDF o HTML. Y
con dos señas de identidad que los pantallazos no pueden tener. La portada nombra el archivo del
que salió el documento y su huella SHA-256, así que el documento dice de dónde viene en lugar de
insinuar que alguien leyó un teléfono. Y junto al documento se guarda un archivo .sha256 con la
huella del propio documento, que
cualquiera vuelve a comprobar con un comando (guía en inglés).
Son dos afirmaciones distintas y conviene no mezclarlas: la primera dice de qué archivo nació el documento, la segunda dice que el documento no ha cambiado desde entonces.
Los cuatro pasos
1. Exporta el chat en WhatsApp
En el iPhone, abre la conversación, toca su nombre y baja hasta Exportar chat. En Android la misma orden está en el menú de tres puntos de la conversación, dentro de Más. WhatsApp pregunta si adjuntar los archivos: di que sí. La orden está descrita por el propio WhatsApp en Cómo exportar tu historial de chats. Sin ellos, donde había una foto queda una línea del tipo «imagen omitida», y ningún conversor puede inventarse la imagen que el archivo no trae. Si tu exportación ya salió con esas líneas, la corrección y sus límites están en «Imagen omitida» en la exportación de WhatsApp.
Si alguien de esa conversación tiene activada la privacidad avanzada del chat, WhatsApp bloquea la exportación y la opción sencillamente no aparece.
2. Pásalo al ordenador sin tocarlo
Correo a ti mismo, carpeta en la nube o cable. Llega un .zip si fueron los adjuntos, un .txt
pelado si no. Ni lo descomprimas ni le cambies el nombre: ese archivo es tu pieza original y su
nombre y su huella van a salir impresos en la portada.
3. Ábrelo y mira los contadores
En ChatExport, elige la opción de WhatsApp y señala el archivo. Antes de exportar nada, la pantalla de importación te enseña lo que hay:

| Dato en pantalla | Para qué te sirve |
|---|---|
| Mensajes y periodo cubierto | Confirmas que es la conversación y el tramo que buscas |
| Archivos llegados y archivos citados pero ausentes | Lo que falte aquí faltará en el documento, y lo sabes ahora |
| Formato de fecha detectado, con su motivo | Ves si 3/4/2026 se leyó como abril o como marzo, y por qué |
| «¿Cuál eres tú?» | El archivo no dice quién lo exportó, y de tu respuesta depende qué lado se maqueta como enviado |
Lo de la fecha merece una frase más, porque hay dinero en juego si sale mal: una fecha con los dos números pequeños es ambigua de verdad, así que el programa la resuelve una sola vez sobre todos los sellos de tiempo del archivo. Un número mayor que 12 en cualquier línea la zanja; si no lo hay, la zanja el orden cronológico del propio archivo; y si nada la zanja, asume día antes que mes y te lo presenta como suposición, no como certeza.
4. Exporta
PDF en dos estilos, TXT, HTML o CSV, con rango de fechas y búsqueda, igual que cualquier otra exportación del programa.
¿En qué idioma sale el documento?
En español, si quieres. La interfaz del programa hoy está en inglés y en polaco, pero el idioma del documento se elige aparte al exportar, y el español está en la lista: portada, fechas y rótulos en español, y los mensajes exactamente como se escribieron. Para un juzgado, la diferencia entre un anexo que se lee solo y un anexo que hay que explicar.
La parte honesta: las frases que WhatsApp escribe por su cuenta dentro del export, «se eliminó este mensaje» y compañía, hoy el programa las reconoce en sus versiones inglesa y polaca. Un teléfono en español las escribe en español, y lo que el programa no reconoce lo copia tal cual, letra por letra. No inventa nada y no esconde nada: en el documento queda exactamente la línea que hay en el archivo.
Qué no lleva una exportación de WhatsApp
El export es un registro que WhatsApp entrega cuando se lo pides, no una base de datos sacada del móvil, y trae menos de lo que la gente supone:
- Sin confirmaciones de entrega y lectura, y sin reacciones. No están en el archivo.
- Sin hora de edición. Que un mensaje se editó consta; cuándo, no consta en ningún sitio, y el documento no imprime horas que nadie registró.
- Sin el vínculo entre una respuesta y su mensaje. La respuesta está; el hilo hacia atrás, no.
- Sin zona horaria. Las horas del archivo son las del teléfono que exportó, sin desfase guardado, así que una importación en otra zona no tiene desde dónde convertirlas. La pantalla lo avisa y la portada nombra la zona en la que se leen, que es lo único honesto que cabe decir.
- Sin los mensajes borrados antes de exportar. El archivo contiene la conversación tal como estaba en ese momento, y lo que no está no se puede leer. La copia de seguridad del iPhone es más generosa en esto, iOS 16 y posteriores guardan lo borrado reciente unos treinta días, pero ese ya es el otro camino, el de la base de Mensajes del iPhone.
¿Y si la otra parte impugna el documento?
Es la pregunta que decide las cosas en España, y conviene tener la respuesta preparada antes de
presentar nada, incluida la parte incómoda. Si se impugna, lo que se peritará no es tu PDF, y
tampoco basta con el archivo que exportó WhatsApp: una pericial informática va al terminal y a
sus artefactos nativos, porque un .txt lo ha generado la parte interesada y se puede editar sin
dejar rastro. Conviene saberlo antes de construir toda la estrategia sobre una exportación.
Eso no vuelve inútil el archivo original, al contrario: guárdalo exactamente como lo guardó WhatsApp, igual que se guarda intacta una carpeta de copia de seguridad, y conserva el teléfono disponible. Un perito puede convertirlo otra vez y comprobar que dice lo mismo, y la portada de tu documento le da el nombre del archivo y la huella con la que cotejar. Lo que el documento demuestra es que sale de ese archivo y no de otro, ni más ni menos.
Nadie puede prometerte que un juzgado admitirá un documento, y del software que lo prometa, desconfía. Lo que sí se puede decir es qué objeciones quita de en medio: hilo completo en vez de selección, horas leídas del archivo en vez de recordadas, origen nombrado en vez de sugerido. El único formato que no lleva las filas de procedencia es el CSV, porque es un esquema de datos y no prosa; PDF, TXT y HTML las llevan todas.
Qué hace después el juzgado con un documento así, qué objeción llega de verdad y qué tienes que conservar se tratan aparte, en Mensajes como prueba ante el juzgado.
Preguntas frecuentes
Tengo un Android. ¿De verdad funciona igual?
Igual. El archivo lo escribe WhatsApp, no el teléfono, y esta es la única parte de ChatExport que no necesita un iPhone para nada. Para tus SMS sí lo necesitarías, porque esos solo salen de una copia de seguridad de iPhone. La ruta entera vista desde un Android, con la orden en el menú, la forma distinta de las líneas y lo que eso cambia en el documento, está en Imprimir un chat de WhatsApp desde un Android.
¿Hay límite de tamaño?
El programa admite un zip de hasta 2 GB con 20.000 archivos y lo dice en vez de llenar el disco cuando se pasa. Esas cifras son una defensa frente a un archivo roto o malicioso, no una promesa sobre conversaciones.
El recorte que de verdad verás lo hace el propio WhatsApp, y no afecta solo a las fotos: limita cuánto cabe en una exportación, y adjuntar los archivos baja ese tope de forma acusada. Lo que se cae es el extremo más antiguo de la conversación, así que una exportación larga puede quedarse sin su principio y parecer completa justo donde estás leyendo. No hay salida por ese lado: la exportación no permite elegir un intervalo de fechas.
Compruébalo en lugar de suponerlo. Abre el .txt y mira la fecha de la primera línea. Si la
conversación empezó antes, la exportación viene cortada y lo que falta es el principio.
¿Mi conversación sube a algún servidor?
No. El zip se descomprime y se lee en tu ordenador, la copia descomprimida vive en una carpeta de sesión que se vacía al cerrar el programa, y tu archivo original se queda donde estaba.
¿Vale también para Telegram, Signal o Messenger?
No. Ninguno de los tres entrega un archivo que este programa sepa leer. Las fuentes son dos: la copia de seguridad del iPhone para Mensajes y el archivo de exportación del propio WhatsApp.
¿Qué pasa con los audios?
En el PDF y el TXT aparecen como entrada en su sitio, con nombre de archivo y hora, porque un PDF no reproduce sonido y fingir lo contrario haría el documento más completo de lo que es. El export HTML autónomo copia las imágenes junto a la página, pero no las notas de voz: si los audios importan, conserva el archivo de exportación original, que es lo que toca hacer de todos modos.